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Los presos bailan a ritmo de salsa
Fuente:
diariodemallorca.es por M. CAÑELLAS. PALMA
A uno le embarga
cierta desazón al entrar. Las pesadas puertas se cierran una tras otra a cada
paso que das, dejando tras de sí el eco solitario que componen sus barrotes; es
la cárcel, el trullo, la trena... Centenares de presos conviven en el Centro
Penitenciario de Palma, en una realidad paralela a veces injusta y otras
merecida, víctimas de los mazazos con los que te golpea la vida. "Es muy duro,
durísimo", espeta Miguel Àngel Gayà Martorell, "sobre todo a nivel mental",
añade. Trabaja en la sección sociocultural que ofrece actividades de carácter
lúdico; contribuyen a "desconectar", a sobrellevar el día a día, y marcan la
pauta de la reinserción.
Nunca hasta la fecha habían probado con la música y el baile; un binomio que se
ha colado a ritmo de salsa y que ha entusiasmado a unos 25 reclusos, sobre todo
a aquellos que "tienen ilusión por vivir de nuevo", indica Gayà.
"Cuando ocupas y motivas a la gente, cambia", asegura el director del centro
Manuel Avilés, que insiste en la necesidad de hallar fórmulas que ayuden a los
internos a dejar atrás su pasado, la mayoría vinculado con las drogas. El 80% de
los ingresos está relacionado con los estupefacientes, detalla.
Avilés confía ahora que la cultura de la salsa sea un nuevo desvio en el
tortuoso camino de los presos, como el deporte, los talleres y las múltiples
actividades que se desarrollan en la cárcel. Son muchos los estudios que aluden
a los efectos beneficios de la danza; libera el cuerpo y la mente. Mientras
bailan al compás de la música, se aislan de todos los malos pensamientos que
horas o minutos atrás tenían. "A nivel de terapia es muy productivo", comenta
Gayà, que quiso agradecer la colaboración y la buena predisposición del director
y la subdirectora del centro, Manuel Avilés y Raquel Jiménez, para llevarlo a
término. Su primo, uno de los componentes de Mallorca Salsa, apenas lo dudó.
Desinteresadamente se ha embarcado en esta experiencia para colaborar y ayudar a
pasar las penas. Impartirán clases semanales hasta el próximo mes de abril,
momento en que algunos de ellos, los que hayan meritado, se ganarán un billete
de ida al Congreso Internacional Mallorca Salsa que se celebrará en el Palma
Arena. Representarán al centro y aportarán así "su granito de arena de forma
altruista", a este evento –prosigue Gayà–, que tiene lugar en la isla desde el
año 2008 con gran repercusión en el extranjero.
En 2009 congregó a 3.000 personas y se retransmitió por IB3 y el canal Eurosport.
Este año las expectativas son aún más altas. "Se emitirá dos veces a nivel
internacional. Serán 180 minutos de promoción de la isla, con más de 50 spots
previos de Mallorca y unas 16.000 plazas hoteleras", lo que se traducirá –entre
promoción y estancias– en más de tres millones de euros. "Os comento esto para
que tengais la misma ilusión que nosotros", les explica, uno de los portavoces
del evento a los reclusos, momentos antes de su debut.
Participaran en varias categorías, por grupos, masculino y femenino, y por
parejas. En su primera clase, le pusieron ganas y empeño. Para algunos el ritmo
es totalmente nuevo, y otros lo llevan en la sangre como Karen Cruz, de origen
dominicano. "Me gusta bailar. Ayuda a despejarte y a desconectar", afirma.
Para todos ellos es una oportunidad de salir al exterior, de dejar la rutina y
volver a pisar la calle aunque sea por un día o unas horas, y demostrar que, al
margen de la imagen preconcebida de los presos, son ante todo personas.
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