Salsa
+ mucho talento = Gilberto en Argentina
Fuente:
Oscar Cacho Lemos / Para Primera
Hora
Buenos
Aires. Gilberto Santa Rosa se presentó en el mítico estadio Luna Park, ubicado
en pleno centro de esta ciudad, tras una gira sudamericana que contempló un único
concierto en la Argentina. Y le fue como soñado. Desde los tiempos de Celia
Cruz, no se veía en la tierra del tango una demostración de talento salsero
como la que plasmó Gilberto ante un público -más de 6 mil personas- que lo
ovacionó en todo momento, demostrándole un profundo cariño.
Arrancó
con su clásico Déjate querer, para proseguir con Conteo regresivo, Conciencia,
Mentira, Sin voluntad, Vivir sin ella, Pero no me ama, No te vayas, Un montón
de estrellas y otros de sus éxitos coreados por espectadores ávidos de salsa.
De
pronto, y sin que los músicos imaginaran, Gilberto se dio “el gusto” de
cantar un tango en la Argentina. Fue La última curda, de principio a fin, y sin
acompañamiento musical. Lo hizo con mucha emoción, como un himno dedicado a
los argentinos, provocando aplausos y gritos de sus fanáticos.
Santa
Rosa, de impecable vestimenta, dejó toda su jerarquía de dominio escénico.
Cantó, bailó, saludó a todo el que se le acercaba al entarimado con la mano
extendida, firmó banderas puertorriqueñas, argentinas y venezolanas, acompañó
a bailarines y agradeció el afecto de los amantes de su arte.
La
orquesta que lo secundó, compuesta por 12 músicos y dirigida por Georgie
Torres, mostró una capacidad sonora de excepcional calidad, como así también
el acompañamiento de los coristas. Nada que objetar, todo para elogiar.
Para
el “Caballero de la Salsa”, éste fue su tercer viaje a la Argentina; el
primero como simple turista, el segundo -el año pasado- para presentarse en un
local inapropiado para su calidad de artista internacional. Pero esta vez lo
hizo a lo grande, como se merece, en el Luna Park, aunque con muy escasa
publicidad. Teniendo en cuenta este último detalle, su concierto tuvo un
importante marco de público, incluso pese a que se presentó tras un día
laborable en medio de la semana y en gélida noche porteña.
Pero
Gilberto Santa Rosa le puso calor caribeño, abriendo las puertas para una nueva
actuación -eso sí, requiriendo una mayor difusión de su presencia- en un país
en donde la gente que ama el tango, su música ciudadana llena de melancolía (¿tal
vez tristeza?) pero que también queda sub- yugada por la salsa, en este caso
condimentada por un verdadero, y de lujo, embajador puertorriqueño.
Visitas ilustres
Gilberto
Santa Rosa recibió en su camerino del Luna Park la visita de artistas
argentinos, como el comediante, cantante salsero y amigo personal Miguel del
Sel, y también de representantes boricuas, funcionarios de la Embajada de los
Estados Unidos en Buenos Aires, que anhelaban saludar al artista, como una
manera de estar cerca de sus afectos patrióticos.
Betsaida
Torres, original de Caguas, e Ivette Pérez, de Isla Verde, desplegaron una
bandera de Puerto Rico para posar junto a Gilberto, mostrando emocionadas su
admiración por estar junto a su ídolo.
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