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Medio siglo de música de salsa
Fuente:
La Opinion
Cincuenta
años de trayectoria no se festejan todos los días, pero los planes para su medio
siglo de vida no le quita el sueño al Gran Combo de Puerto Rico.
De hecho,
esta leyenda salsera todavía no tiene planes para esta celebración, apuntó el
jueves su director musical Rafael Ithier antes de su presentación en Los
Ángeles,
"Algo hay
que hacer pero ahora no tenemos nada definido. De aquí a un par de meses quizás
sepamos algo", apuntó Ithier durante una entrevista con The Associated Press.
Pero a
decir por el concierto que dieron, tampoco tienen mucho de que preocuparse. La
banda derrochó sabrosura en un repleto Conga Room, pese a que Ithier ya no toca
el piano, ahora sólo dirige, y de que la voz de Papo Rosario, uno de los tres
cantantes, no es la más óptima.
Los otros
dos cantantes, Jerry Rivas y Charlie Aponte rumbearon éxitos como Un verano en
Nueva York, No hay cama pa' tanta gente y La fiesta de Pilito y el vacío que
dejó Rosario pasó desapercibido entre los tacones y caderas de las bailadoras.
"Estamos
dando gracias a Dios, porque ha sido una bendición ... Me pellizco todos los
días para ver si esto es verdad", dice Aponte sobre la gran aceptación que la
banda sigue teniendo.
Fiel a su
estilo tradicional, la banda tocó con cinco músicos de viento y un pianista y
todos los integrantes vistieron trajes.
"El grupo
ha evolucionado, claro. Si ves la primera grabación, es diferente a la última. A
cambiado, pasado por muchas etapas", agregó Rivas.
En la pista
de baile disfrutaron chicas con carmines rojos y caballeros de pelo cano. No
hubo niños porque el club no deja entrar menores, pero el Gran Combo es conocido
por tener seguidores de todas las edades.
"Nosotros
hemos cambiado pero para el público pareciera que no. Nos piden 'Hojas blancas',
de 1974, y 'Ojos chinos', de 1963. Para ellos estas canciones viejas son
nuevas", apuntó sorprendido Ithier.
Sin mucho
espectáculo, excepto unas vueltitas, pasitos y meneos de los cantantes, el grupo
dejó traslucir su toque de gente sencilla y accesible y conectó con el público
más que nada a través de su música.
"A mi me
sorprende que hay cantantes que hacen tantos sacrificios para llegar aquí y
luego de tantos sacrificios y llegar a tener éxito, se ponen siete
guardaespaldas para que los protejan de la gente a la que quería llegar",
explicó Aponte.
Pero, ¿El
Gran Combo habrá tenido guardaespaldas alguna vez?
"No, solo
la mujer mía", bromeó Aponte.
De cara al
medio siglo de la agrupación, lo que más les preocupa es la escasez de salseros
prominentes.
"Lo que
siempre digo es que la salsa es un género sin figuras. ¿Qué es lo que va a pasar
cuando deje de existir El Gran Combo?", agregó Rivas. "Vamos a tener problemas".
Aunque
saben que sí hay artistas muy capaces.
"Sí hay
talento, lo único es que hay que darles la oportunidad", puntualizó Rivas.
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