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Ray
Viera asegura haberse enamorado de la Salsa en las calles de Filadelfia.
Por
Cynthia De Saint
Miami,
10 ene -- El músico puertorriqueño Ray Viera, creador de "Son, guaracha y
guaguancó", primer corte promocional de su más reciente producción
discográfica, "Trombao", consolidó su amor por la salsa en el lugar
más inesperado: las duras calles de Filadelfia.
"En realidad, yo amaba la música desde muy pequeño", reveló a Efe
el cantautor, quien nació en Río Piedras, Puerto Rico.
"Era de esos niños que prefería un disco en lugar de un juguete. Mi
abuelo, que era un hombre sencillo, con esa sabiduría de la gente de antes, me
crió hasta los once años. A esa edad me mandaron a vivir a Filadelfia, y el
shock de la separación fue demasiado grande", recuerda.
En esas frías calles también se dio cuenta de que era pobre.
"Y
también de que estaba muy lejos de lo mío. Creo que eso despertó en mí aún
más amor por mis raíces y por mi música", expresó el cantante, que se
describe como "un jíbaro citadino", y admite que lleva con orgullo
"la mancha del plátano", que es una forma muy boricua de decir que
sigue siendo puertorriqueño ciento por ciento.
Un día, paseando por un parque de Filadelfia, el joven escuchó el sonido
irresistible de una descarga de música latina.
"Era un rumbón con músicos locales. Me acerqué, me metí con ellos, y
comenzaron a invitarme para que cantara", expresó. A partir de ese
momento, Viera, que creció escuchando a los grandes -Héctor Lavoe, Ismael
Rivera, Chamaco Ramírez e Ismael Miranda, entre otros- comenzó a desarrollar
su estilo.
"Yo no digo que soy el mejor, pero nunca he fingido para ser popular ni he
tratado de ir con la corriente para vender más. Soy auténtico, y creo que
mucha gente responde a eso, a que canto como lo siento", señaló.
Ese estilo le ganó seguidores en Filadelfia, donde cantaba con orquestas del
barrio. Pero su gran oportunidad le llegó en 1997, cuando visitó la ciudad de
Nueva York para asistir a un concierto con Johnny Pacheco en el famoso
Copacabana de esa ciudad.
"Yo no conocía a Pacheco, pero como llevaba un demo de mi música conmigo,
al terminar el concierto se lo entregué, y regresé a Filadelfia. Un mes más
tarde, recibí una llamada telefónica. Era Pacheco, que buscaba un cantante.
Después de eso pasó otro año_y volvió a llamarme. Eso fue en el 98. Desde
ese entonces estoy con él", dijo.
Desde entonces, Ray Viera ha tenido la oportunidad de trabajar con los grandes
maestros de la salsa, desde Eddie Palmieri y Celia Cruz, hasta Chino Nuñez y
Papo Lucca. Para él, esto es un sueño convertido en realidad, lo mismo que el
lanzamiento de su álbum "Trombao", una original mezcla de las
palabras trombón y tumbao.
"Un tumbao es un conjunto que no utiliza el timbal, y a este género
musical yo le añadí el trombón", explicó. "Compuse nueve de los
diez temas del disco, entre ellos 'Un niño jíbaro en la ciudad', que habla de
cuando me enviaron a vivir a Filadelfia; 'Canción pa' mi abuelito', dedicada al
hombre que me crió tantos años, y 'El hombre más feliz', dedicada a mis
hijas. Es un disco que me salió del alma".
En estos momentos, Ray promueve esta producción musical y planifica una gira
para llevar estos temas al público de los Estados Unidos y América Latina
durante la primavera o el verano. Su gran deseo, además de llegar al público,
es "tratar de dar mi granito de arena para que la música de los grandes
soneros nunca muera". EFE
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